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Un despacho contable en la nube

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Fecha de publicación: 30/06/2022

El formato de la jornada laboral en el mundo occidental se mantuvo sin grandes modificaciones durante ¿qué?, ¿70 años? Levantarte temprano, portar atuendo formal y profesional, tomar transporte, 8 horas de trabajo con recesos para comer y a eso de las 5 ó 6 de la tarde (si bien te va), te diriges de regreso a casa. Dependiendo la ciudad en la que te encuentres se define el tipo transporte, el tráfico y el tiempo que te toma trasladarte. 

En esta cadena hay varios elementos, sino es que la mayoría que no precisamente aportan a la productividad laboral y en algunos casos incluso la desgastan. No fue hasta hace algunos años que, gracias a la tecnología, el formato laboral comenzó a cambiar y la posibilidad de trabajar de manera remota comenzó a explorarse. 

Trabajar desde casa, horarios más flexibles, eliminar tiempos de traslados e incluso trabajar desde diferentes partes del mundo fue posible. Y claro, después de la pandemia por el COVID-19 casi todos estuvimos familiarizados con esta dinámica; pero algunos le estuvieron sacando provecho mucho antes.

Hace unos días entrevistamos al contador Roberto Ramones, un emprendedor ahora dueño de su propio despacho contable quien optó por el trabajo remoto no para poder despertarse 5 minutos antes de sus juntas (sí, confieso que yo lo he hecho), sino para viajar y estudiar. 

Roberto se graduó de contaduría en el 2006 y aunque el inicio de su carrera profesional fue “tradicional”, haberse ido a estudiar a Irlanda y trabajar de manera remota cambió su mentalidad impulsándolo a emprender y a ser el exitoso contador que es hoy en día. Sonó muy fácil y rápido, ¿no? Pero fue una larga trayectoria de esfuerzo y sabias decisiones; te contamos cómo lo hizo. 

Roberto trabajó 7 años después de graduarse en la empresa de una familia de San Pedro, Monterrey. Él era lo que podemos llamar “un Godín” hecho y derecho. Pero como ya sabemos que los contadores lo podemos todo y somos bien necesitados, Roberto comenzó a ser solicitado por amigos cercanos para llevar la contaduría y poco a poco estos “favores” se convirtieron en clientes externos a su trabajo. 

Es aquí donde un trabajo bien hecho y dedicado habla por sí mismo. Roberto se hizo de contactos y uno en particular lo conectó con emprendedores emergentes y estos podían saber mucho sobre empresas y negocios, pero no tanto sobre impuestos y el SAT. 

En pleno crecimiento, a Roberto se le presenta la oportunidad de ir a estudiar a Irlanda y esto en otro momento hubiera significado renunciar a todo trabajo aquí en México, pero Roberto lo solucionó de la siguiente manera: 

  1. Consultar con sus clientes si tenían problema con que no los pudiera atender físicamente. (Ninguno dijo que no).
  2. Conseguir un sistema contable que no fuera de escritorio, uno que se alojara en la nube de modo que él pudiera utilizarlo en cualquier computadora del mundo. Si estás en algún pueblito escondido de República Checa un fin de semana y te roban tu computadora no quieres perder toda tu información y datos sensibles de tus clientes, ¿verdad?
  3. Seguir igual de eficiente y puntual con sus clientes aún con el cambio de vida y horario. 

6 meses en Irlanda y 3 por varios otros países de Europa le bastaron a Roberto para conocer otras maneras de trabajar, otras mentalidades, ampliar su perspectiva de la profesión y decidir que lo que quería era emprender. Regresando a México rechazó propuestas de trabajo, su antiguo puesto y comenzó su propio proyecto. Claro que no todo fue color de rosa y aquí te enlistamos las principales dificultades que Roberto nos contó tuvo al principio de su emprendimiento. Escucha a la voz de la experiencia: 

  1. Aprender a cobrar y tener una relación asertiva con clientes no es fácil. 
  2. No hay sueldo fijo, dependes de ti mismo. 
  3. Saber en qué tecnología invertir. (Los primeros dos meses llevó todo su trabajo en Excel y a mano, no tenía recursos tecnológicos que agilizaran su trabajo). 
  4. Aprender, diseñar y estandarizar procesos para un despacho efectivo. (Tardó aproximadamente año y medio).

Dejamos que la experiencia hablara y ante estos últimos retos profesionales, Roberto también tuvo muy valiosos consejos:

  1. Haz un trabajo exhausto para entender bien al cliente antes de acordar un trato. Si es necesario, diseña un cuestionario que te permita anticipar las necesidades del cliente y cobrarle lo suficiente. 
  2. Investiga la relación pasada de cada cliente y empresa con sus impuestos y el SAT, no siempre te cuentan sus dificultades pasadas. 
  3. Invierte en tecnología y sistemas contables. “Hacerlo todo a mano no es escalable”, nos dice Roberto. 
  4. Siempre da un plus a tus clientes. 
  5. Prioriza la comunicación efectiva. El cliente está dispuesto a pagar, siempre y cuando le hagas saber el valor tangible que le estás dando.
  6. Transmite que la contabilidad no es solo un “requisito” que el gobierno pide, es una herramienta de negocios. 

La tecnología nos permite ampliar nuestros panoramas, nuestra trayectoria, experiencias, conocimientos y habilidades. Queremos que este blog te inspire a emprender, o a invertir en tecnología, a tomar un curso en línea o a iniciar un blog personal; hazlo. Y, si estabas buscando una señal para trabajar en remoto, ahorrar, agarrar tus cosas e irte a trabajar a otro lugar, es ésta. 


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